Financiamiento Tarjetas de Credito
Las tarjetas de crédito ya son parte importante de la vida de muchos. Es más, hoy son el producto financiero más utilizado en el país, gracias a las ventajas que ofrece como medio de sustitución del efectivo y de acceso a planes de financiamiento.
En general, la tarjeta es utilizada para financiar gastos corrientes. Pero lo que poca gente toma en cuenta es que este instrumento también puede ser determinante a la hora de emprender un proyecto personal: desde vender por catálogo hasta elaborar dulces en casa. Siempre que se respeten ciertas reglas, puede convertirse en tu principal, y a veces única, fuente de financiamiento.
Con una tarjeta de crédito, en cambio, el financiamiento es automático. Y Andrea que además de calzado ofrece líneas de accesorios, lencería, pantalones de mezclilla y cosméticos- no establece límites de compras, más allá de los fijados por la propia institución emisora de la tarjeta.
Si cuentas con una tarjeta de crédito y estás decidido montar un pequeño negocio, lo primero que debes hacer es definir qué actividad quieres realizar.
En cambio, si quieres elaborar algún producto artesanal, como pasteles para cumpleaños, o instalar una oficina en casa, también puedes ayudarte con la tarjeta de una tienda departamental o de un supermercado, donde seguro encontrarás esa mezcladora o impresora que necesitas. A diferencia de los bancarios, estos plásticos no suelen aplicar comisiones por apertura, anualidad o tarjetas adicionales. Otra ventaja son las promociones especiales para sus clientes, como compras a plazos sin intereses.
Pero con todas sus ventajas, una tarjeta de crédito es un arma de doble filo. Si no la utilizas con un plan financiero que te respalde, tu negocio puede terminar en bancarrota antes de comenzar, ya sea porque tus gastos de inversión son excesivos o porque pagas intereses descomunales.
Aplicar reglas de tarjetas para tu negocio.
Lee bien tu contrato - Es fundamental que conozcas tus obligaciones, pero también tus derechos como tarjetahabiente. Y eso va más allá de tu límite de crédito o la fecha mensual de pago. "Hay que preguntar bien por los beneficios adicionales, como los seguros en caso de siniestros", dice Arias Zamarripa. ¿Sabías que muchas tarjetas sólo aplican una cobertura contra extravío, robo o clonación a partir del momento en el que el usuario denuncia el problema? La protección previa es algo que muchos dan por sentado, y que además no se menciona cuando intentan convencernos de adquirir una tarjeta.
Infórmate sobre los costos de tu tarjeta - Las instituciones que otorgan créditos están obligadas a informar a los usuarios sobre el llamado Costo Anual Total (CAT), que incluye todos los cargos inherentes a un financiamiento, como comisiones, intereses y cargos adicionales.
Utiliza tu tarjeta para financiar pagos dentro de tu presupuesto - Si caes en la tentación de gastar por arriba de tus posibilidades, deja el plástico en casa. En este punto la elaboración de un presupuesto se vuelve un elemento clave. Si tienes una sola tarjeta, determina qué porcentaje de tu línea de crédito destinarás a tus gastos personales y familiares y cuánto al negocio. Y aún si tienes una tarjeta exclusiva para tu actividad empresarial, define de antemano cuánto gastarás en la adquisición de mercancía o insumos, de acuerdo a los pedidos que tengas y del tiempo que puedas esperar para recuperar tu inversión.
Abona el total de tu saldo y en forma puntual - La forma más inteligente de utilizar una tarjeta de crédito es pagando el total de tu saldo. Además, utilizando tu plástico en forma adecuada desarrollarás un buen historial crediticio, lo que hará que tu banco incremente el límite de tu crédito luego de un lapso de tiempo e incluso te lleguen ofertas de crédito de otras instituciones. Y con un mayor financiamiento, podrás hacer crecer tu negocio.
Cancela la tarjeta que no uses - De hecho, los especialistas recomiendan no tener más de dos plásticos; uno para pagos regulares y otro con el saldo suficiente para hacer frente a imprevistos, como un accidente o la pérdida de otra tarjeta. Lo que no tiene ningún sentido es que conserves una tarjeta y no la utilices nunca, ya que eso no te dará ningún beneficio, no ayudará en nada a construir un buen historial crediticio y encima te generará costos fijos, como el de la anualidad.